“Mens sana in corpore sano”. Mente sana en un cuerpo sano.
Es una frase o “latiguillo” que se usa frecuentemente en la actualidad, para referirnos a la importancia del cuidado físico, para obtener bienestar emocional. Si bien es por la mayoría de nosotr@s conocida la importancia de la dieta y la actividad física para cuidar de nuestra salud, esta frase nos induce a pensar en una sola dirección causa-efecto; es decir, si cuido mi físico, hay beneficio psíquico. Pero…..¿a la inversa?.
¿Existe beneficio físico cuando cuido mi mente y mis emociones?.

La frase “mens sana in corpore sano” es solo un fragmento de las Sátiras de Juvenal, datada en el siglo II antes de cristo, Roma. La traducción de la frase completa es la siguiente:
Se debe orar para que se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano.
Vemos que el sentido original de la frase no es como la entendemos en la actualidad. Más bien nos habla de la importancia del equilibrio entre el cuerpo y la mente.
También en la milenaria medicina china se habla de este concepto, cuando se refiere a que una de las posibles causas de enfermedad es la “lesión de las siete pasiones”, o cuando dice que “una reflexión excesiva debilita al bazo”.
Casi todos conocemos o tenemos un familiar con el cual hay temas que es mejor ni tocarlos, porque “les sube la presión”. Sabemos de la influencia de las emociones en nuestro estado físico a través del lenguaje popular: cuando oímos decir “se quedó blanco del susto”, estamos hablando de cambios a nivel de la circulación sanguínea a causa del miedo.
También nos ponemos “roj@s de vergüenza”, se nos hace “un nudo en el estómago o en la garganta”, o “sentimos cosquilleo en la tripa” de la emoción.
Tu cuerpo te habla, constantemente, para que puedas atender a tus necesidades lo antes y mejor posible. Hay mensajes que captamos muy bien, como cuando tenemos hambre o sueño.
Pero hay otros en los que parece que nuestro cuerpo hable un idioma que no entendemos; esto es cuando enfermamos o tenemos algún malestar físico.
Aquí es cuando la Psicosomática clínica nos puede ayudar. Cuando nuestro cuerpo expresa una necesidad interior no satisfecha, para que podamos atenderla. A mi entender, no siempre un síntoma es fruto de un conflicto interior; a veces nos duele la espalda y lo que ocurre es que, simplemente, deberíamos cambiar nuestro viejo colchón. También entiendo que un mismo síntoma puede tener distintas causas que coexisten, causas que pueden ser químicas, físicas, ambientales, emocionales, sistémicas……La Psicosomática Clínica puede ayudarnos a discernir cual es la parte psíquica, emocional o sistémica (transgeneracional) del síntoma, para que la persona se haga consciente de ello y pueda tomar mejor las riendas de su propio bienestar.
La Psicosomática Clínica Humanista es el estudio del proceso de conversión de una problemática psíquica, a un síntoma físico, comportamental y/o existencial. Es una disciplina de acompañamiento, que no pretende sustituir ningún tipo de terapia, sino que busca complementar desde un enfoque holístico, con sus bases en el Psicoanálisis Freudiano y Jungiano. También se basa en el trabajo sobre el transgenerácional de Anne Anceline Schützenberger, Jacob Levy Moreno, Françoise Dolto, y en la nueva medicina Germánica y Biodescodificación. Tiene en cuenta también el factor energético aplicando los principios fundamentales de la medicina china. Actualmente, el Dr. Salomon Sellam, quién acuñó el termino del sindrome del Yaciente, es el principal formador y divulgador de la Psicosomática Clinica Humanista.

Un acompañamiento con Psicosomática Clínica precisa primero de un diagnóstico médico preciso. Es importante conocer cual es el tejido afectado y de que manera, ya que el posible conflicto detrás del síntoma no será el mismo para un tejido pulmonar que para un tejido digestivo, ni tampoco será lo mismo si hay una inflamación, una pérdida de tejido o un crecimiento anormal. Y sobretodo, la vivencia de un mismo conflicto variará de una persona a otra; es decir, si dos personas distintas son despedidas de su lugar de trabajo, una puede vivir este conflicto en términos digestivos, porque puede resultarle algo difícil de digerir, y la otra vivirlo en términos de piel, ya que para ella representa la pérdida de contacto con sus queridas amistades del trabajo.
Es importante recalcar que no siempre nuestros conflictos van a enfermarnos; seguro que nos van a suceder cosas desagradables en algún momento de nuestras vidas, y algunas nos afectarán mas o menos en función del nivel de estrés que nos provoquen, y en como podamos expresar y gestionar este estrés. Todos tenemos nuestro talón de aquiles, somos más vulnerables a determinadas situaciones que a otras, así que conocer nuestras debilidades nos hace en realidad más fuertes y nos permite prevenir o por lo menos reconocer cuando estamos somatizando un conflicto no expresado. Un acompañante en Psicosomática Clínica puede ayudarte a mejorar tu salud, y a plantearte estrategias de prevención.

